%image_alt%

Arnold es uno de los personajes del refugio más emblemáticos, y podríamos decir que lleva con nosotros desde el principio de nuestra historia. Tiene un carácter especial y siempre tiene una respuesta para todo, ya que tanto si está contento, triste o enfadado siempre se comunica con nosotros. Es sociable, aunque no le gustan las aglomeraciones, prefiriendo buscar su espacio vital, preferiblemente bajo los rayos del sol.

Como todos los habitantes de este refugio, Arnold tiene un pasado que ha determinado su carácter y forma de ser. Al igual que la mayoría de cerdos vietnamitas fuera de su hábitat, su domesticación fue consecuencia de una moda que empezó con algunos famosos que tuvieron como mascota esta especie de cerdo. Aunque algunos realmente los querían, no pudieron evitar crear una moda de tener un cerdo vietnamita en casa, y rápidamente empezaron a venderlos fuera de su naturaleza, destinados a vivir en pequeños pisos y en el mejor de los casos, casas con jardín.

Los vendedores, sin conocer las necesidades de estos pobres animales, los empezaron a vender como “cerdos enanos”, diciendo que no crecerían más de lo que habían crecido en 3-4 meses. Obviamente, estaban muy equivocados, y los propietarios se llevaron a casa unos animales con unas necesidades, habilidades y características desconocidas para ellos, y que en el 99% de los casos no podrían ser cubiertas, y la mayoría acabarían siendo abandonados.

Aquí empieza la historia de nuestro querido Arnold, una persona lo compró sólo empezar esta nueva tendencia de tener cerdos vietnamitas en casa como un fenómeno exótico. De pequeño suponía poco trabajo, alimentarlo y limpiarlo, pero una vez empezada su adolescencia, crecieron las ganas de jugar, de explorar, de escarbar en búsqueda de alimentos como en su hábitat natural, igual que creció físicamente. Para intentar frenar su instinto y su energía, le dieron medicamentos tranquilizantes a diario, hasta llegar al punto de crearle una adicción. Enseguida llegó el día en el que ya no se podían hacer cargo de él y tuvieron que buscarle un nuevo hogar. Así llegó a nosotros, un personage necesitado de amor, que ahora por fin tenía un nuevo espacio que sí cubría todas sus necesidades y habilidades, que podría compartir con su nueva familia animal. Todo seria así de bonito si nos hubieran dicho que era adicto a los tranquilizantes, pero no fue el caso. A los pocos días, empezó a notar la falta de su dosis diaria, y se volvió hiperactivo, destrozando todo a su paso como un huracán, y peleándose con quien podia, hasta que llegó el día en que se le pasaron los efectos de estos fármacos y le volvió su personalidad original, con una diferencia, tanto si está contento como enfadado, siempre nos habla como si se estuviera quejando.

Ahora ya conocéis a Arnold, y estará muy contento y agradecido de que vengáis a visitarle y hacerse amigos suyos. Os gustaría invitarlo a desayunar un café descafeinado? Te puedes hacer de nuestro Teaming y donar 1 euro al mes para hacer de este refugio un sitio mejor para Arnold y su familia.

Contacto

Camí vell de Sant Salvador s/n , El Vendrell, Tarragona, 43700
ver mapa en google maps para llegar...

mail: info@monlabassa.org

Horario

Sólo abrimos los domingos a las 11:00. Consultar Facebook por si hay incidencias.
Si eres una escuela escribe un correo para solicitar una excursión.

-MÓN- La Bassa